Javier Bergia en “Canciones al filo”

El pásado sábado tuvimos la suerte, el privilegio me atrevería a decir, de disfrutar de un concierto de Javier Bergia en la casa de cultura de Navacerrada. Javier no solamente es un cantautor sensible y de un gusto exquisito, es que, además, nos hallamos frente a un MÚSICO con mayúsculas -por eso las pongo- de una sabiduría y técnica envidiables, cuya impronta de perfección deja en todo aquello que toca, cual si de un rey Midas de la música se tratara. Y esto, es así cuando ejerce de productor, arreglista, o de multiinstrumentista, o de lo que sea.

Javier Bergia en Navacerrada

Dicho esto, hablar de un concierto de Bergia parecería ya un hecho banal, un hablar por hablar, un ensartar una serie o rosario de elogios hasta agotar los epítetos de alabanzas del diccionario de la Real Academica de la Lengua. Sin embargo, un concierto de Javier constituye una experiencia tan especial, tan singular; un suceso artístico tan propio, que, por supuesto, hay mucho que contar y detallar…

Empezó solo con su guitarra, cantando varias canciones antes de que aparecieran algunos amigos y músicos a acompañarle: Cristina Miñaga, haciendo voces y percusiones; Luis Jover, percusiones y armónica; José María Climent, violín, mandolina y zanfona. Abrió el concierto con una versión de una canción de otro gran cantautor –y una de mis debilidades- que no es otro que Rodrigo García, conocido por su pertenencia a míticas formaciones como lo fueron Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán o Solera. Así, rescató de su segundo disco en solitario “Rodrigo” la dulce melodía de “Niña Luisa” que cantó con verdadera maestría. Más tarde, por cierto, Javier volvería a hacer una versión de otra canción de este mismo disco de Rodrigo, en esta ocasión eligió la sensual y romántica “Déjame deshacerte la cama” preciosa de verdad.

Javier Bergia en Navacerrada

Poco a poco fue desengarzando un repertorio rebosante de clásicos bergianos: “De aquellos años verdes”, “Querido planeta” “En la ciudad de Morgan”, “Alhambra”, la encantadora “Del buen amor” con texto de Juan Ruiz, el arcipreste de Hita, “Desnudos” cuya letra es un delicado poema de Juan Ramón Jiménez, etcétera… y por supuesto una de mis favoritas, “Noche infinita” canción para escuchar, sin luz o en su defecto con los ojos cerrados y la mente bien despierta. Hubo incluso sitio para una versión del primer Dylan “Don’t think twice, it’s all right”. En fin, una colección de canciones aromatizadas con fragancias de diferentes estilos musicales; unas canciones que conforman un estilo muy personal que deja entrever influencias de música medieval, country, folk, pop, música oriental en un sentido muy amplio…

Javier Bergia en Navacerrada

Antes de acabar me gustaría mencionar que además de la música y las letras, Bergia es un gran hablador, un magnífico conversador (doy fé de esto) no en vano es hombre leído y trabajador de la radio, y entre canción y canción nos regala unas historias, unas anécdotas y presentaciones que, en la mayoría de los casos, resultan muy amenas, y, en no pocas ocasiones, divertidísimas.

En resumen, un lujo y una gran suerte haber podido disfrutar de un concierto como éste.

Fdo: Carlos de Abuín

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Chema Lara en “Canciones al filo”

Lo primero que me gustaría decir es que siento una gran envidia. Chema Lara es un cantautor sí, pero también es una banda; y qué banda. Los cuatro componentes –Chema incluido- tienen un sonido absolutamente consistente y bien trabado, resultado de mucho tiempo de complicidad, conciertos, ensayos y amistad, y eso el público lo nota y lo disfruta desde los primeros compases de la primera canción. En la guitarra Amable Rodríguez, en el bajo Dani Solís, en la batería Miquel Ferrer y a la guitarra acústica, española y voces, el propio Chema.

Chema Lara en Becerril

La verdad es que el planteamiento del concierto del pasado sábado me encantó. Aparecieron los cuatro sentados en semicírculo, nadie es más que nadie, como si de una reunión de amigos se tratase, y en verdad era eso, una reunión de amigos que se lo pasaban bien haciendo música y consiguiendo al mismo tiempo que el resto de los presentes, el público, se lo pasara pipa con ellos.

Chema Lara en Becerril

El concierto tuvo dos partes. Al principio Chema y la banda interpretaron temas de su primer disco en solitario “Queda tiempo de sobra” temas conocidos por buena parte de su público, para después dar paso a canciones nuevas, que formarán parte de su próximo disco, todavía en fase de gestación. Además, en algunos de estos temas, antiguos y nuevos, contaron con la colaboración de amigos entrañables que aportaron su toque distintivo y distinguido. Así, Garrett Wall, subió al escenario para cantar “ELISABETH” una canción coescrita con Chema, que interpretaron hermanando dos idiomas, el español y el inglés, y qué sonó preciosa. Luego, Nillo 86, aportó su elegante saxofón en un par de canciones haciendo incluso duelos en los solos con la guitarra de Amable.

Sin embargo, la colaboración más placentera y fascinante de la noche fue la de Piti Gallo (bajo) y Luis Abela (batería) músicos que formaron parte de la banda de Hilario Camacho en los años ochenta, y que tocaron junto a Chema una versión del clásico de Hilario “FINAL DE VIAJE” hecha con mucho cariño y con muy buen gusto.

De las canciones nuevas me gustaría destacar “ME HA COMIDO EL TIEMPO” y “A RESGUARDO” canciones en las que Chema cambió la afinación de su guitarra, a afinación DADGAD, es decir, que todas las cuerdas al aire forman un acorde abierto, lo cual daba una sonoridad o color muy especial a las mismas. Cerraron el concierto con una de mis canciones favoritas de Chema “GUIRIGAI” y como bis la canción más conocida de este cantautor, la hermosa y delicada “SI TE VAS”.

En resumen, un concierto magnífico que todo el público disfrutó mucho y que los músicos también disfrutaron, incluido al propio Chema, al que se vio muy seguro, relajado y a gusto, en un escenario que conoce bien y en el que es siempre bien recibido.

Fdo: Carlos de Abuín

Riki López en “Canciones al filo”

Sí, lo reconozco ¡me lo he pasado pipa y lo recomiendo! Y eso es lo único que me ha pedido Riki a cambio de su actuación: que lo recomiende a los amigos y a los enemigos, pero que lo recomiende, porque al fin y al cabo él no vive de una actuación… sino de muchas. Aunque él dice no actuar: es sincero.

Riki López en Colmenarejo

No hay nada mejor que una dosis de Rikismo para acabar la noche de sábado como si de tu primera nochevieja se tratase: borracho, descamisaó y sin chaqueta (versión masculina), con el rimel corrido, los zapatos en la mano y la chaqueta del de antes (versión femenina); y ambos, masculino y femenino, pensando que es lo mejor que les ha pasado en la vida. Pues así es. Ver a Riki López es lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque yo, mañana, resacosa y con el rimel corrido, piense distinto. Lo que tengo claro es que si no puedes tener un Riki en tu vida, sí puedes llevarte su disco “Buenrollitina” a casa, con DVD y todo, “fijaté”, eso si te dejan. Porque lo que es a mí… no me dejaron ni uno y ahora ando metida en su web: www.rikilopez.com, a ver si lo compro.

Me resulta curioso que este cantahumor participe en “Canciones al Filo”, quizás porque casi siempre le encasillan como cómico, sin embargo para él es algo natural de lo que se siente orgulloso pues como se reivindica es como cantautor y ¿qué hacen los cantautores?, pues eso: reivindicar. Y para demostrarlo, en su concierto hace canciones de amor, sentado, baladas desesperadas, habla de mantis atea, se venga de las ex con una canción por derecho, pero sobre todo por dinero, sin olvidarnos de lo más arraigado y contundente para definirse “cantautor clásico”: escribir temas protesta y, en su caso, contra la emancipación y la globalización. Porque no hay nada mejor que comer el menú del Bar Rambo, frente a los burrikin o los maradonas, o vivir con tus padres hasta los 40. Y ahora que está de moda, poner a La Cibeles a estudiar el código de la circulación para recuperar los puntos del carné.

Riki López en Colmenarejo

No me gustaría despedirme sin presumir de que fui yo quien presentó a Riki López a la selección española de baloncesto y gracias a una de sus canciones ganaron el mundial de Japón. ¿Su fórmula secreta? “el busto es mío”, aunque todo el mundo la llame ahora la de “las tetas”, que es lo más fácil, ya lo dice el refrán.

Aterrizo en casa pensando si lo que he visto es un concierto o una sesión del Club de la Comedia. La verdad es que me da igual, digamos lo que dice el protagonista de la noche que él es un cantautor cómico y así es como se desarrolla su espectáculo, entre la palabra hablada y la canción, sin orden, pero con concierto.

Fdo: Beatriz Pérez Otín

Vídeo de Rafa Ferrà en Becerril

Rafa Ferrà en Canciones al filo

“Que no nos visite el olvido”, como dice una canción de Rafa Ferrà, y no olvidemos un concierto emocional y cercano como el que el mallorquín ofreció este sábado en el teatro de la Casa de Cultura de Becerril de la Sierra.
Y es que Ferrà tiene el talento y la magia de sólo unos privilegiados, que consiguen llenar, con pocos elementos, un escenario vacío, y convertirlo en una atmósfera coral por la que pasa el músico Chema Lara, la cantante Esther González, con su potente y vibrante voz, y del que no desaparece su inseparable percusionista y amigo, Miquel Ferrer.
Rafa cierra el ciclo con su segundo disco, “Madrid Formentera”, y no pierde la oportunidad de recordarnos temas de su primer trabajo, y hacer una versión muy personal – con guitarra, cajón y voz – de un clásico del pop: “Lucha de gigantes” del maestro Antonio Vega, que Ferrà interpreta con valentía.
El directo comienza con “Sara quiere a Sara”, una de las canciones que compuso entre Madrid y Becerril de la Sierra, el pueblo serrano que le acogió durante sus huídas de fin de semana de la capital, donde residió unos años antes de regresar a su Mallorca natal.
El concierto pasa el ecuador con una invitación: Rafa, generoso, llama al escenario a Chema Lara, y juntos practican una simbiosis en la que intercambian talentos, canciones… empastan sus voces. Así Rafa canta los temas de Chema Lara con los que se siente más cómodo, “Si te vas” y “Elisabeth”, y Chema hace lo mismo con “Por la avenida” y “Formentera”. Después sube Esther González, que junto al protagonista de la noche, nos pone los pelos de punta con su negra voz interpretando “Reinventando mi alma”, el corte cuatro del nuevo álbum de Ferrà.
En las butacas respiramos un baile de ilusiones, de admiración, la que se profesan Rafa-Chema-Miquel-Esther (y aquí se permite cambiar el orden de los factores también, porque no alteran el producto).
El concierto se hace corto, parece terminar con otro de sus grandes temas del segundo disco: “Caigo sin tí”. Sin embargo el público quiere más, y con cierta complicidad con algunos asistentes, Rafa concluye con una canción íntima, ¿su autor? un cantautor de Becerril del que no dice el nombre, pero que el público parece saber, entender, cantar… se emocionan, se miran.
Las luces se encienden y Rafa desaparece.

Dejo el teatro y me adentro en una lluviosa noche de sábado con la sensación de haber visto un gran concierto.

Fdo: Beatriz Pérez Otín

“Canción del pueblo” en Canciones al filo

NUESTRO RECONOCIMIENTO

“Canción del Pueblo” (Elisa Serna, Julia León, Adolfo Celdrán e Hilario Camacho) fueron los verdaderos pioneros de la canción de autor madrileña de los años sesenta y primeros de los setenta.

Si fue duro para todos los cantautores oficiar en la España de aquellos años, para estos tres artistas fue doblemente desafortunado, precisamente, por haber ejercido en Madrid. De haberlo hecho en la selva de Irati, el Ampurda o las rías Baixas… se les hubiera considerado movimiento musical de culto, reivindicable y reivindicado; subvencionable y subvencionado por las instituciones autonómicas correspondientes.

Pero les tocó oficiar en el entorno universitario madrileño y, en consecuencia, nadie quiere acordarse ya de los cantautores de aquella capital centralista de hormigón. No parece políticamente rentable, hoy día, reconocer lo que estos artistas defendieron, más cerquita que nadie de la boca del lobo, cuando y donde cantar “protesta” podía significar un paseo indefinido por los calabozos de la antigua DGS, que distaba sólo a diez minutos en “lechera” de Moncloa.

Se tuvieron que apañar con el olvido; sin una triste identidad histórica o territorial a la que agarrarse, ni promociones culturales de las que beneficiarse –profusamente otorgadas en otras comunidades para amortizar el tirón popular de sus artistas autóctonos- , ni perrito que les lamiera. Nada que les compense la ingratitud con que se les trató durante la sacrosanta transición; sobre todo en determinada ciudad: Pongamos que hablo de Madrid.

Por eso fue tan emocionante el concierto de Collado Villalba, el pasado 26 de enero, porque fue un minúsculo acto de reconocimiento. Porque vimos en vivo y en directo a Julia León: Canción popular, técnica y embrujo. A Elisa Serna: Comunicación, sensibilidad, memoria… Y a Adolfo Celdrán: Rigor, voz, literatura… Sólo echamos de menos al genial Hilario Camacho que estará en los cielos… Allí, espero, que un poco más reivindicado.

Fdo: Javier Batanero

Esmeralda Grao en Canciones al filo

A estas alturas de su carrera musical, decir que un concierto de Esmeralda Grao ha sido una maravilla es comparable, poco más o menos, a decir que el sol es amarillo, el mar azul y la nieve blanca. Vamos que si canta Esmeralda no puede ser malo un concierto; su sola presencia es garantía de una gran calidad artística y de una entrega absoluta.

Con solo su guitarra y su natural simpatía, se metió al público en el bolsillo ya desde la primera canción. Público que ya no paró de aplaudir ni de dar palmas y demás muestras de admiración y cariño hacia ella en toda la tarde.

Esmeralda Grao

Fueron cantadas sus canciones más representativas y clásicas como: “Exactamente igual que tu”, “Temblarás”, “Igual que un gato”, “En el lío”, “Soy una mestiza” pertenecientes todas a su segundo disco (a ver si pronto podemos disfrutar de ese tercero que está grabando precisamente en estos momentos) e incluso de su primero como “Rescatar una ciudad” canción que por cierto me encanta. Hubo incluso sitio en su extraordinario programa musical para un par de versiones; una de Joaquín Sabina, aunque más conocida por ser interpretada por Ana Belén “A la sombra de un león” y otra que cerró los bises y, por lo tanto, el concierto, “Te dejé marchar”, de Luz Casal, que mira que me gusta interpretada por Luz, pero es que Esmeralda la cantó que parecía que se le iba la vida en ello, con su voz de matrícula de honor y cum laude que casi hace que se cayera el teatro de la Casa de Cultura y nos puso a todos los pelos como alcayatas de acero zincado.

Esmeralda Grao

También hubo un detalle entrañable y gracioso cuando dos jovencitas, muy, pero que muy jovencitas, fueron invitadas por Esmeralda a acompañarla bailando –muy flamencas ellas- el irresistible ritmo de rumbita de “Temblarás”. Y, se me olvidaba, también cantó Esmeralda una novedad, esperemos escucharla grabada pronto, titulada “Sálvame del miedo”, a petición del público; preciosa canción…

Resumiendo, una tarde de música en directo, de solidaridad, de poesía y de dicha, en compañía de una de nuestras mejores intérpretes; para muchos, lamentablemente todavía desconocida.

Fdo: Carlos de Abuín